jueves, 30 de abril de 2009

Mi vida en la Capilla

Vivimos prácticamente solos en nuestro país vasco, hablamos nuestro idioma y respiramos nuestro sacro aire. Nuestros ataudes somos nosotros mismos y nuestras lágrimas son del mismo olor. Miramos el mismo morado con amarillo y el mismo verde de atrás, el perro indisciplinado juega con nosotros aunque nosotros no queremos jugar con él y dejamos que los genios estén donde deben estar los genios.

domingo, 19 de abril de 2009

Una manchita de azul Prusia y una de umbra quemada

Yo soy una manchita de azul Prusia. Estoy disperso en la esquina derecha de una hoja bond a4.
Tú me esperas en la otra esquina, eres una bella mancha de umbra quemada y la izquierda es tuya.
Nos miramos de extremo a extremo como en un cortejo tácito, la hoja da vueltas pero no logra acercarnos, nuestras barrigas se mueven como bolsas de agua a punto de reventarse y uno no sabe en qué momento cederá.
De repente, el blanco va desapareciendo entre nosotros, somos como dos satélites de un planeta que no existe y estamos a punto de colisionarlo. Nos acercamos, nos acercamos, nos acercamos, nos acercamos.
¡¡SPLASH!!
Negro.

domingo, 12 de abril de 2009

V

Hoy las frutas amanecieron sobre la mesa,
nuestra vergüenza está recostada en su cama
y mis amígdalas inflamadas,
se mueren por verte desnuda.

El silencio es como una masa blanda
y líquida
y liquida
y tú lo sabes usar muy bien
me flagelas
y yo solo atino a
quererte.

Soy lo que queda en una botella
cuando te tomas su contenido.
Lo que vomitas después
de probar un poco de aguarrás
de mis dedos.
Soy una oreja.
Tú eres todo lo demás.

jueves, 26 de marzo de 2009

Cuando la subordinación se transforma en aplastamiento

Tenemos el derecho a sufrir,
que nos ha sido otrogado por dios padre.

Hablar en primera persona
magnifica la pena y la
angustia.

Cuando la subordinación se transforma en aplastamiento.

Nuestros ojos son del tamaño de nuestros cerebros y
nuestros corazones son de un tono
azul prusia.

Cierto,
sólo tenemos un cerebro
y sólo también, un corazón.

sábado, 21 de marzo de 2009

Carta N°1 a Efioges

Querido Efioges,
¿Cómo estás? querido amigo, espero verte, mi mamá me cuenta que habló con la tía Esmeralda el otro día, me dicne que estas gordo Efioges, todo por acá está muy bien, los cachorros ya crecieron y están ladrando, ah perdón, no te conté de los cachorros, mi perra La Reina tuvo crías y, bueno, si quieres te regalo una.
Acá en el pueblo suceden cosas extrañas, la municipalidad mandó clausurar el billar donde nos gustaba jugar, es una lástima, ahora cuando vuelvas derrepente ya no habrá un lugar para una buena bienvenida, cuéntame cómo está todo aya.
Ya empezé la universidad y es increíble, ¿te acuerdas cuando decíamos que dudabamos algún día llegar a ser universitarios? ahora lo somos Efioges.
Eso es todo, dicen que hay un problema en la agencia, si te llegan tarde las cartas trata de entenderlo.
Nos vemos
David

IV

Muchas veces nos damos cuenta que nuestras piernas son de cera
y nuestra cuerpo es una masa de hierro.
Cuando tenemos tantas opciones
y sólo una es la que queremos.
Y las llaves estan escondidas
nuestras piernas casi rozan el suelo
y los pies son recuerdos
en forma de nubes amarillas.
¡Sacra anatomía!
Del peso
debe su nombre
el universo
y los lienzos están vacíos
son las pisadas llamaradas
los fuertes sangrientos
los jueves de cera

viernes, 13 de marzo de 2009

III

No tengas miedo, mi dulce cicatriz
esta vez dedícate a devorar mi cabeza
como si de ella dependieran tus próximos
5 años
5 meses
5 días
5 horas
5 minutos
5 segundos
morí.
(A la mantis religiosa que devoró mi cabeza por última vez)